ACEITE DE OLIVA Y CHOCOLATE

DOS TITANES DEL PLACER, JUNTOS AL PALADAR.

ACEITE DE OLIVA Y CHOCOLATE

Hay fórmulas ganadoras, destinadas al éxito.

En el escenario gastronómico, donde tantas cosas ocurren y se prueban, el éxito de un producto puede
medirse por el placer que es capaz de generar, de forma autentica y directa a los sentidos.

Imaginemos dos productos así

 

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Cuando creíamos que habíamos experimentado todas las alianzas ganadoras para el aceite de oliva – en estado puro o en platos estrella comenzamos a vislumbrar como el oro líquido comenzaba un tímido
coqueteo con otro producto, de igual fama y prestigio: el chocolate.

La unión de semejantes titanes, que lucen tan eternos como modernos según la ocasión, no puede sino garantizar una experiencia realmente hedonista.


Los aceites de oliva de la comunidad valenciana que se caracterizan por ser tan balanceados, frutales, frescos y sedosos llenos de tanto Mediterráneo, son perfectos para unirse a los matices robustos, frutales y especiados de los buenos chocolates, altos en porcentajes de cacao, en los que el fruto se muestra en todo su esplendor.

chocolate y aceite

Es importante resaltar que gran parte de las características que asociamos al sabor del chocolate se encuentran en su manteca
de cacao por eso es válida la pregunta al inicio .

 

¿Dos grasas con personalidades tan marcadas pueden unirse sin conflictos?
Por supuesto que sí.

Las notas maduras o verdes del aceite de oliva virgen extra se unen a las notas siempre maduras del chocolate; los matices salados y picantes del primero se unen al dulce del segundo; el alma
herbal del zumo de los olivos se une al alma frutal del cacao.

Esta es una relación por puro complemento.

Simbiosis irresistible Un primer paso lógico y natural sería catar aceite de oliva (sin excesivas notas
picantes o amargas) con chocolates finos por encima de 70% de cacao ¿Lo ideal? Buscar chocolates finos de 80% y 90%, que no, no deberían ser amargos porque contrario a lo que muchos creen, la amargura
no es una característica intrínseca del buen chocolate, la presencia de esas notas solo revela un exceso de tostado.

chocolates
(quemado) pero no que el chocolate tenga más cacao que es lo que se desea.


La untuosidad del aceite junto a la manteca de cacao genera una fiesta en la lengua, esas notas dulces y saladas se unen
para hacer sonreír.

Si a este dúo dinámico se le une la sal en escamas, por ejemplo,
tendremos una triada imbatible.


Lo ideal sería apreciar las características del aceite, luego las del chocolate y más tarde, casarlos.

Seguro encontraremos mejores alianzas que otras.

Aceites más robustos con chocolates mas frutales, aceites más ligeros con chocolates de más personalidad.

Es probar.


No son pocos los hedonistas que ya han sucumbido al placer del AOVE y al chocolate juntos es por eso que cada vez con más frecuencia, aparecen en el escenario gastronómico -no tanto en el mercado masivo como en el nicho de lujo o de regalo-, chocolates con algunos porcentajes de aceite de oliva o cremas untables que casan a estos dos productos.


¿Por qué?

Por placer puro, sí, pero también por cuestiones de salud.

Ambas grasas son catalogadas con beneficiosas para el organismo. Incluso hay estudios que han comprobado que a aquellas personas a las que se les ha proporcionado pequeñas dosis de chocolate oscuro -bajos cas gotas de aceite de oliva durante semanas aumentaron el colesterol bueno y una disminuyeron la
presiona arterial.


Ambos son altos en antioxidantes por lo que se considera la “buena nueva” de la salud cardiovascular lo que al margen del placer gastronómico, es una buena excusa para el consumo.


Por otro lado, es cada vez más frecuente ver a cocineros experimentar con ambos productos en una misma preparación.

El fondo es el mismo, la forma puede varias mucho.

Ya probamos brownies con aceite de oliva como única materia grasa lo que origina bocaditos cremosos y muy aromáticos, pero igual vemos biscochos esponja de chocolate coronadas con “caviar” de AOVE, las trufas de chocolate y aceite de oliva, los bombones con el mismo principio, mousse de chocolate y naranja con aceite de oliva… las posibilidades apenas empiezan.

Recetas tan icónicas como el mole mexicano, en que el cacao intenso siempre ha
estado presente le abre la puerta al aceite de oliva para terminar en un plato igual de potente pero más sano.

Salsas, reducciones, cremas, son muchas las posibilidades que nos hacen pensar que no estaban equivocadas las abuelas cuando cogían pan y lo vestían con esa crema hecha con el aceite de la familia y cacao en polvo. Placer casi infantil que ha evolucionado

 

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